Hoy comía con Fernando Campo y Marcos Fernández, y criticábamos la poca importancia que le dan las empresas al conocimiento.
Valorábamos, dentro de nuestras experiencias, como muchas empresas de servicios, que basan su negocio en el conocimiento de las personas que forman parte de ellas, despilfarran el saber-hacer, y el aprendizaje.
Hablábamos de cómo mediante sistemas simples y con un poco de empeño y supervisión, por parte de la dirección de la empresa, se pueden establecer sistemas que ordenen y sirvan de recipiente de la información de una organización. La buena catalogación de dicha información y el posterior uso de ella, es lo que permite una estructura de crecimiento sostenido, independencia de las personas concretas, mejor formación interna, y un excelente servicio a los clientes y un mayor ajuste en los plazos de las tareas menos complejas.
La valiosa tertulia, me hizo pensar en reestructurar toda mi base de conocimientos, a menudo, siempre llevo papel y boli para anotar ideas, ya que el móvil se queda corto y el papel siempre permite ver todas las partes en conjunto y generar nuevas ideas. La asociación visual en este caso es muy importante.
Siempre he sido un almacenador de información, lo malo de eso, a parte de los consabidos problemas de espacio, genera un estrés adicional para encontrar esas ideas o el artículo concreto de la revista de abril del 2005. Últimamente, a riesgo de perder información, suelo tirar las cosas con demasiada facilidad. Desde hace un par de años, solo tomo notas de las ideas importantes cuando asisto a cursos o seminarios y suelo catalogarlos por “tags” como “ideas de negocio” “oportunidades” “urgente”, etc
Desde hace unos meses, estoy revisando en mis ratos libres, todas mis libretas de ideas, tachando o tirando las que no considero necesarias o están caducadas y guardando las otras.
Con las “buenas” estoy haciendo una biblioteca de ideas.
Todo esto venía a colación, de lo importante que es documentar las experiencias que puedan serán provechosas, y luego utilizarlas. En las empresas eficaces y eficientes lo hacen así y en la fórmula más personal o unitaria, también es extremadamente útil.
Otra de las frases que me gustan es que “Hay pocas cosas tan caras como volver a pensar la solución de un problema que ya habías solucionado”